De las mejores cosas vistas y aprendidas en estos días: Las gaviotas adultas que ayudan y alientan a volar a sus compañeras y hermanas, las gaviotas más jóvenes. Lo hacen a través de graznidos que, al traducirse en lenguaje humano, podría escucharse "¡Vamos, tú puedes, atrévete, abre tus alas!"; a través de un suave empuje con las alas, entre otras cosas.
Una vez que la gaviota joven disipó su temor, decidió surcar los cielos. De cerquita pude escuchar sus graznidos, como diciendo "¡Muy bien!, ¡Eeeeeeeh!, ¡Te atreviste!", me daba la impresión que las gaviotas adultas celebraban el primer rito de su compañera.
Y finalmente, no hubo ninguna palabra, sólo la satisfacción de haber presenciado una nueva lección de vida.

Que linda lección!
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