Aquí estoy de nuevo, escuchando a Neil Young para recuperar energías y obtener mayor comprensión sobre las cosas. No siempre ocurre, pero hoy si hubo cosas que me sobrepasaron a más no poder. Lo positivo es que mañana será otro día; podré dormir más, pero echaré de menos mi trabajo. Esos son los costos de trabajar media jornada y yo soy una persona que ama su peguita, porque me distrae y me permite ser creativa a más no poder, además de poder laborar con personas sumamente humanas.
Retomando el tema central, estoy intranquila por cosas que no puedo tolerar... A veces me pregunto por qué llego a este camino conocido, si en realidad antes simplemente me daba absolutamente lo mismo y pasaba de largo.
Frecuentemente, me pongo a pensar que toda esta disarmonía comunicacional con cierta gente, me está sugiriendo que corte por lo sano, me exilie y cambiar definitivamente de entorno. Y es extraño, porque ciertamente sé quienes puedo abrirles o cerrarles las puertas de mi pequeño mundo.
¿Seré muy hermética? Quizá me estoy volviendo así con algunas personas. Lo único que me vuelve en sí últimamente y que me conecta emocionalmente son la naturaleza, escuchar música (esto es desde siempre) y a veces sencillamente estar en silencio, es bastante conciliador y articula mejor las ideas que tengo.
Hablando sencillamente de lo que francamente no soporto es la ambigüedad, la hipocresía, el querer "llevarla" sin tener una pizca de autenticidad. La "choreza" forzada que al ser confrontada suele ser defendida como veneno de araña.
Quizá lo único que necesito es aprender a tolerar... O sólo estar cerca de personas despojadas de su ego, sentir su olor a tierra mojada, a cielo después de la lluvia, a libro antiguo, a sonido de vinilo en el que han pasado los años para poder, de paso, olvidar mi ego también y alcanzar tranquilidad.
Por mientras, me quedo en este soplo de silencio y meditación, mirando las nubes pasar esta noche.
Mañana será otro día.

Aún estamos vivos..., es increíble.
ResponderEliminar¿Me recuerdas?; pues yo sí, nos conocimos gracias a los mismos conflictos e interrogantes que hoy en día no dejan de asaltarnos.
Saludos, Gustavo.