Ayer pensaba en tantas cosas, busqué y leí mis propias palabras, hablando de sentires y pensamientos de antaño y, de repente, vi mi reflejo, era como si deshojara una flor para poder descubrirla. Me dije: ¿Qué es lo que estoy tratando de recuperar? Porque en mi aún está la esencia, pero también hay una evolución importante que jamás puedo negar. Me sentí contenta después, así como estoy ahora.
Lo mejor es que una vez que me dí cuenta de ello, repentinamente algo en mi surgió como una llama gigante y encontré la motivación que estaba buscando. Comencé a trabajar en lo que tenía pendiente, lo cual lo terminé en un ratito. Luego, me vino a la mente que habían más soluciones, no tan sólo atajos y parches. Exterioricé mis sentimientos y pasó el dolor, compartí mis ideas - y qué bueno -, solté más sonrisas y recuperé lo que creía haber perdido. Estaba ahí, siempre ahí.

Siempre está ahí, esperando, por un poco de atención...
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