Me tomé el día, porque sentía que debía descansar y buscar las maneras para cerrar ciclos. Ya del comienzo de este día me enfoqué en "drenar". Me di una ducha y pensaba en lo realmente desgastante que es intentar arreglar asuntos que empezaron tan espontáneos y tan increíbles, como por ejemplo, una amistad de tantos años. También siento que resulta difícil para los demás (para uno también, pero no siempre) lidiar con todas las personas que conoces y que de repente, con tiempo o no, se vuelven tan importantes en la existencia de uno. Siento que es un proceso que me ha costado asimilar, pero no es todo como quisiera, porque no todos se pueden adaptar a ello. Cuesta un montón a veces que las personas que tú quieres comprendan lo que tú quieres decir o expresar. Se supone que estamos en una era de mucha comunicación, pero en ocasiones lo que tú manifiestas con libertad se puede volver en contra tuya.
Gran lío, ¿No? Pero yo encontré la salida. Solté la cuerda que causa tensión, porque me aburro y me duele el cuerpo de tratar de hacer entender que esto no es competencia o apoyar motivos perdidos. Suelto la cuerda para atar cabos que conserven el respeto de cada uno. Y con eso, sé que puedo ser libre.
Por cierto, volveré a este lugar cada vez más seguido, porque desde hoy se ha convertido en mi mejor refugio.
Escribir como método de compañía, de autoreflexión, o autodestrucción... vale la pena
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