20.4.12

Oportunidades

 

Acabo de terminar un informe urgente que me habían pedido. Y tengo que decir que me siento conforme de terminar una tarea. En realidad, en mi vida me carga dejar cosas a medias, me gusta cumplir cada plazo y es por eso que me comprometo en lo que realmente me interesa. Esto me ha entregado muchos frutos, me hace sentir que aunque no todo se puede controlar, en esto si puedo hacerlo y orientarme a buenos resultados. Y en realidad, es así mi nueva forma de cumplir mis sueños y mis metas, pero no todo puede realizarse al instante, porque voy paso a paso y tomo un respiro para ser paciente y he descubierto que si, lo soy y bastante, tengo tolerancia y puedo esperar que todo siga un curso propio o inesperado. Y me gusta sentir la vida así. 

Por otro lado, siento que ha sido bastante bueno reconciliarme con las oportunidades. Definirlas de otra manera, mirada desde otro diccionario vital y dejar de lado esa obsesividad de encontrarme con ellas. Porque, después del transcurso del tiempo, uno logra descifrar el propósito de estas oportunidades que uno busca incesantemente y la gran verdad, obvia para algunos, descubierta por otros como yo es que siempre están ahí, encima tuyo y van caminando a tu lado. Claramente, uno no puede ver nada sin antes no trabajar por lo que uno quiere. A veces requiere esfuerzo, en otras simplemente es algo inherente a uno, no por la suerte, sino por la forma de ver las pequeñas y grandes cosas de la existencia. Y pasa aún más cuando uno desenfoca la excesiva mirada hacia uno mismo, porque se percata hasta del más mínimo detalle de lo que ocurre; comienza al mismo tiempo a decidir y a revisar qué es lo que nos conviene a nuestro camino. Como ayer, que deseché una oferta de trabajo muy buena, pero habían dos factores importantes: la lejanía, el dinero y mi responsabilidad ética con la gente que trabajo actualmente. No me sentiría bien dejando de ser humanista en todo sentido, unas cuantas lucas de más no sirven si realmente uno no se siente cómodo, además que ésta viene y va. No me hace feliz tener unas lucas de más para tener el doble de las cosas que ya tengo. Si me haría feliz tener un hogar, no sólo una casa. Y hogar lo digo, para forjar mi independencia y tener mi propio espacio, con mi amado, por supuesto. Si me hace feliz comprarle un helado gigante a alguien y conversar todo el camino antes y después de tenerlo. O tal vez salir de viaje a un lugar desconocido en micro, aunque he pensado muchas veces en que necesito un auto para llevarme a mi mamá y papá a otros lugares donde ellos puedan descansar y conocer. Esas experiencias si me hacen feliz. Y lo digo en presente, porque las sueño constantemente y creo en las oportunidades. Y en general, todo lo que se vive es una chance, uno lo toma, lo deja o mantiene la resignación. Yo opto por tomarla y en eso va inclusive la gente que me valora y yo lo hago también, un feedback bonito que de verdad vale la pena saber que existe.

Entre otras cosas, me siento mucho mejor que la última vez que escribí por aquí. Y por lo mismo lo hice, me di la oportunidad de que todo vaya como un río. Las aguas siempre serán las mismas, lo diferente es la corriente.



1 comentario :

~ Exhale sus profundidades