Se me hace difícil comprender este pseudo nido vacío y lo digo así, porque sé en mi interior que no será verdadero hasta que comprenda que ha estado durmiendo en ese camino. Se me revuelve el estómago pensar que está pasando frío o que tiene alguna complicación para algo tan sencillo como tomar una micro. Y ahora que lo veo, no es tan sencillo, porque cada vez la micro cuesta más. Y queriendo recuperar un poco el aliento, reviso Facebook, a ver si me pillo con alguna novedad como que volvió a su casa y mi hermana y cuñado, de paso, todos, transformamos las lágrimas por sueño recuperado.
Inevitable asociar la situación con una escena de Febrero de 2005, la cual por cierto, es mía. Pero no vuelven los recuerdos, sino más bien los errores que fueron paridos por la impulsividad, la ilusión y la terquedad de pensar un sentimiento y encerrarlo en un espacio de sólo dos personas. El problema que al mismo tiempo (y con el tiempo) se vuelve en solución es precisamente cuando los ojos tienen un mejor enfoque. Hablo de la proyección del alma que descubre posteriormente que el mundo es más fluido de lo que uno realmente cree. Que la vida fluye y que no se detiene. No sé si esto tiene una connotación rápida o lenta, pero ciertamente depende de nuestras decisiones y que a veces más que acelerar, sólo nos precipitamos para entender que nuestro mejor destino es que toquemos la realidad para crear o imaginar la vida que queremos, pero en el presente. Por eso entendí... Esa vida que queremos es, obviamente, la felicidad y la tranquilidad. Aunque pueda que hayan pensamientos automáticos donde uno se autoboicotee, ante cualquier cosa, la búsqueda está en la felicidad y tal vez, en el mismo saco vaya lo que definimos como libertad.
Pero buscar la felicidad es algo que definitivamente cuesta, pero se trabaja. Así como la comprensión de un sentimiento, especialmente el que me cegaba en ese momento no es reducido. Yo lo entendí luego como algo donde se obtiene privacidad, pero también se comparte cada día... Y viaja en todo, el desarrollo, la familia, la vocación, los hobbies, en cada cosa... Es tan amplio. No obstante, qué difícil puede ser meditar por más de un segundo y lo es más en el mundo en que estamos que casi te pide el entorno correr para alcanzar algo o no pestañear para perder. Y pienso ahora, aún en esta tristeza que he tratado de ignorar de anteayer y hoy que es importante perder para ganar. Importante adolescer, importantes son los duelos para alcanzar un poco de madurez aunque sean como un balde de agua fría o adquieras rumiación mental por días, meses o años... Necesario por lo demás caminar sin zapatos que te han regalado tus papás en un trecho lleno de piedras. O experimentar frío o pobreza si es que has tomado una decisión con esas características: fría, pobre y le agrego otro adjetivo, dura. Por qué no "adulta". Y no quiero decir que esto tenga un objetivo masoquista, sino más bien porque en la vida uno debería responsabilizarse por esas decisiones... Yo espero que al final, niño-hombre nacido en Julio y que eres un fruto, no madures a la fuerza, en manos de otros... sino que caigas del árbol como en lo natural se vive. Y que en ese trayecto hasta el suelo, en lo del medio, comprendas que incluso esos mejores amigos en algún momento no escucharán, no llamarán, por lo que sea que vivan en su diario vivir y que al final en el horizonte, el único refugio es la familia y las convicciones que madurarán contigo.
Te quiero, Jeremy.

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