En la capacidad de encontrar los miles de lugares exactos, hallé mis pensamientos extremadamente lógicos, los cuales debían tal vez degustar de mi actualidad y de mi cuerpo absorto de deseos, de líbido, de la voluptuosidad de sentirme mujer. Quizás lo que temía era que mis sensaciones se volvieran demasiado fluidas sin objetivo aparente. Y es que mi vida siempre camina con un objetivo o algún fin, confía en la estabilidad de las circunstancias y vínculos, pero en realidad esta manifestación no era tan consecuente, tenía que experimentar una vez más que tengo vida, tengo sentidos y tengo anhelos. Puedo dejarme atraer.
No obstante, no soy sólo un cuerpo caprichoso que necesita más dosis de clímax, pero si disfruto el momento aunque no surja un sentimiento que llene todos los espacios aún. Tal vez llenarlos no es lo conveniente, sino que vaciarlos de vez en cuando es lo prudente para que la culpabilidad se vaya aislando cada día más, como lo hace en estos instantes.
Yo también tengo derecho a atraer y ser atraída por un ser humano. También tengo derecho a olvidar que mi súper yo está más presente. Muchos años que ha regido y no le he otorgado a mi rol de mujer una voz para poder quejarse o asentir que está bien. Pero ahora está hablando más de lo habitual.
El tiempo es una trenza que día a día se va desenredando...
sólo déjese fluiiir =*
ResponderEliminarNo lo podrías haber escrito, ni sentido de mejor manera!
ResponderEliminarestá bien, hay que dejar expandir todo e inspirar el aire que llega hacia nos!
beso, que estés bien!