No quise detenerme en algún oasis, sino en desiertos que sabría que serían floridos y entonces, comencé a caminar con gran ansiedad, con un poco de temor, con mi mochila de la infancia, la adolescencia y los momentos vividos. Pero con el cansancio en el cuerpo y con todas las palabras a cuestas, dejé la mochila en el camino, me dolió un poco perderla y sentirme tan vacía, porque sí, me sentí demasiado vacía, pero ese vacío tenía el objetivo de llenarse con nuevas experiencias. Y desde ese instante, decidí no correr más por mi destino, dije ¿Para qué proyectarme demasiado, si tengo mi presente bajo mis pies y éste es el que me dispondrá a tener velocidad o lentitud?Entonces dije al desierto "Ya no quiero más, ya no quiero del ayer, ya no quiero razones disolutas, ya no quiero que me digan qué tengo que hacer o decir, tal vez no quiero tampoco la presencia de él, solamente quiero volar con mi amor hacia las cosas y hacia el mundo, el que tanto me encargué de destruir, mientras frecuentaba diluvios.
Ya no vivo en el sueño de párpados caídos, vivo en este sueño llamado realidad, el cual tiene ojos y pestañas que pueden ver. Y hasta cuando no esté segura de mi instinto o de mi corazón, no emigraré hacia ningún lugar, me mantendré aquí, columpiándome sin yugos, sólo con la necesidad de ser yo misma.
Que te vaya bien en ese vuelo de amor por el mundo, estoy segura que encontrarás miles de espirales los cuales podrás desenredar.
ResponderEliminarAbrazo
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