Siempre los mensajes están... Hace unas pocas horas iba en la micro, ensimismada en algunos problemas como cualquier ser humano. Mi mente no estaba quieta. Poco a poco, me reconforté con una imagen muy idílica: Por la ventana divisé una chinita o mariquita que caminaba buscando algún rumbo. La miré fijamente, para luego posarse en mi ropa y en mi mano. Después de deambular por mi brazo izquierdo, finalmente se dispuso a volar, pero continuó cerca de mí.
Al final de todo, no necesitamos mucho para comprender de otra manera los asuntos dispersos de la vida.

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