23.7.16

Samadhi

Ha pasado un buen tiempo sin escribir y estando en las vísperas de mis vacaciones, quisiera contar sobre mis nuevas experiencias que han sido muy enriquecedoras para mí.
Comentar que estoy en medio de un camino hacia mi despertar consciente. Sé que aún me falta mucho por aprender y desaprender, pero aquí estoy, enfrentando lo que la vida cursa, desprogramando mis reacciones mecánicas para recuperar la honestidad básica de mi existencia.
Sin embargo, ayer conversando con una compañera de trabajo, con quien compartimos esta búsqueda interior, le señalaba que este estado me ha permitido comprender que anteriormente, en un momento de mi vida, ya estaba en este proceso. Esto fue más o menos durante el año 2008, cuando viví de sopetón una desilusión, la cual fue muy útil, pues me ayudó a luchar contra una depresión y a romper con el apego emocional y mi inseguridad. Este fue un gran momento, pues a pesar de este golpe que sortié, me significó avanzar y lograr paz, mirar el entorno de otra manera e incluso afianzar lazos con gente que jamás pensé que podría estrechar afinidad. No obstante, transcurriendo los años, al parecer me desconecté espiritualmente, por lo que ahora entiendo el por qué de esas crisis existenciales y disputas con mi ser y con otros seres que se convertían en parte importante de mi vida.
Hoy he vuelto a conectar y en gran parte se lo debo a que desde hace dos años comencé a entender la importancia de la naturaleza en mi diario vivir. Esto también se dio unido a las nuevas prácticas hortícolas de mi suegra Sara, a quien considero como mi segunda mamá. Ella comenzó estas prácticas como terapia, después de una crisis personal y observando todo ésto, su entusiasmo, sus logros emocionales y frutos económicos, reconozco que impactó profundamente en mí, por lo que me llevó a investigar sobre los beneficios de cultivar, descubriendo la terapia hortícola, la cual establece una unión entre el acto de sembrar, cultivar y cosechar y la influencia en nuestro estado afectivo y físico. Esta idea resultó para mí maravillosa, porque es hacer una conjunción de la Psicología y la naturaleza.
Lo anterior, generó en mí la motivación de cultivar y aplicarlo en el contexto y población con los cuales me desempeño (trabajo en estimular cognitivamente a adultos mayores), labor que realizo con mucho amor y entusiasmo.
Profundizando en esta área, he adquirido cierto discernimiento para darme cuenta que la naturaleza entrega grandes mensajes, uno de los principales, además de su cuidado, es sobre su existencia misma que está estrechamente ligada a la nuestra, pues nos aporta alimentación, oxígeno, vitalidad, independencia económica y paz interior al admirarla y al sentirla como una extensión nuestra.
Con respecto al último punto señalado, me detengo, pues he ahí mi despertar, el cual ha sido progresivo. Primero, éste se gatilló como una alarma, cuando me di cuenta que mucho de lo que solía hacer y mostrar de mí no estaba bien, estaba enajenada y mis egos comenzaron a causar estragos en mis emociones, por lo que decidí distanciarme y privarme de lo que generaba incomodidad u otras emociones negativas, como la ira, la rabia o incluso, la envidia. Fue así como recuperé mi tranquilidad interior, focalicé mi ser y me reencontré con las almas, al punto de discutir las viejas rencillas que nos separaban.
Hoy por hoy, estoy asistiendo a instancias formativas para complementar lo que estoy experienciando y he aprendido un mundo de cosas que han ampliado mis perspectivas. Esto fue en gran medida por esta compañera de trabajo que comenté al principio y su dato llegó en el momento preciso. Como anécdota, señalar que llegó a trabajar hace muy poco y lo loco es que es como si la conociese de antes y ella sintió lo mismo al conocerme. Pero sé que está actuando el karma y el dharma acá.
Por el momento, continúo en este despertar, aún me falta mucho, pues mi cuerpo físico me lo dice constantemente, pero no me rindo... Tengo fe en que esta iniciación espiritual me seguirá dando frutos.

1 comentario :

  1. Julie, leí atentamente cada palabra que dieron vida a tus frases y que elaboraste a partir de tus emociones y experiencias, para llevarme en un viaje al pasado, mirado desde los ojos de tu hermana.
    Hoy en un escenario paralelo, sólo porque no te veo a diario, siempre estoy a tu lado y de tu lado.
    Me parece bien que abras la puerta a otras concepciones, lo respeto, de verdad que sí. Si tú eres feliz con ello, lo soy también.
    Sólo deseo que en tu vida encuentres tu lugar, que sólo sea tuyo, sin pensar en nadie más, y en él puedas disponer y proteger todo lo que eres, tu mundo, tus gustos, tu andar, tu sueños y los fragmentos de tu vida que hacen de este mundo, un lugar donde siempre quiero tener tu presencia.
    Te adoro mi cariñito.

    Myriam

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