Me han dado vuelta algunos pensamientos últimamente. Esbozándolos, todos ellos tienen que ver con la anhelada estabilidad que podrá ser efectiva una vez que adquiera más experiencia de la vida misma... Por lo pronto, sigo creyendo en la fluidez presente, donde algunas vicisitudes parecen un poco desequilibradas, pero no acojo la visión de la bipolaridad, ni menos dejo que el autocinismo sea algún tipo de paradigma en mi apreciada vida.Puedo decir que han habido cambios muy bruscos en mi forma de hacer las cosas, incluso puede que sea en mi personalidad, que por cierto, mis padres les cuesta entender. Pero creo que el proceso de adaptación en ellos algún día llegará y asumiendo en primera persona mis errores y aciertos, me lleva a pensar que frente a todo sortearé más encuentros que desencuentros.
La diferencia con el antes es que miro mis pies cuando camino. Y eso es algo muy valioso a mis 25. Miro hacia adelante y hay un refugio de austeridad en el que vivo (y quiero vivir, no es algo ajeno). Y así, aunque pise fuerte la tierra, me siento en esas alturas donde el tiempo ya no existe y no es algo impuesto: PUEDO Y QUIERO. Es bonito, placentero y quiero seguir así.
Muy bonito, positivo e inspirador.
ResponderEliminarUn saludito!