17.5.10

Redefinición de lo vivido.

Este día me desperté con una sensación de buscar algo no definido, algo que no sabía bien que era, pero que serviría de alguna manera para abrir los ojos con mayor claridad, darme cuenta de lo que he aprendido, de lo que he vivido y el por qué estoy aquí en este día otoñal, ya pasada una semana después de haber cumplido 25 años. Tenía esa sensación desde que desperté en la mañana e hice honor a ese "picor" haciendo cosas que realmente no iban en el sentido rutinario de las últimas semanas. Desperté, abrí las cortinas para que entrara el aire fresco a mi habitación, tomé una toalla y me metí al baño a disfrutar de una ducha caliente. A pesar del resfrío, seguí ahí en el agua, sentía como mis articulaciones se entibiaban y circulaba la sangre de forma distinta. Mi cuerpo también lo miré de forma distinta, con más cariño y quise nutrirlo de forma sana... Y sentí la necesidad de saber qué es lo que me estaba pidiendo y, entonces, me dispuse a buscar de qué se trataba esa señal.

En la búsqueda, encontré un montón de fotografías del pasado, escritos míos y de personas que caminaron en esos momentos a mi lado y que por diversas razones han caminado en sus propias vías, encontré palabra de una ilusión pasada que en ese momento llamaba perdidamente amor sin saber que el destino me preparaba algo que cambiaría por completo mis antiguos paradigmas acerca de mi existencia y su prolongación. No puedo negarlo, me embargó el sentimiento de nostalgia, pero ya no aquél que me llevaba a añorar y a resentirme por lo dejado atrás, sino obtuve una energía disposicional increíble que jamás había sentido o ni siquiera pensado, es esa emoción que te embarga sólo después de haberlo hecho todo o de haber esperado y trabajado tanto tiempo por lo que soñabas. No es el vacío ese que queda después de haber recordado, sino es el hecho de sentir satisfacción por ya no arrastrar los pies para llegar a tu objetivo.

Sé que nunca me propuse objetivos demasiado estructurados, a pesar de tender a planificar todo que puedo lograr y creo que la vida en sí me ha entregado la noción de valorar cada dolor, cada alegría y cada espacio de mis recuerdos. En definitiva, hoy logré perdonarme a mí misma y a todos los que han paseado por mi existencia, los presentes y los ausentes, mis amigos, los que ya no lo son y mis enemigos, los conocidos y los que sólo los ví por un lapso de segundo de tiempo. Recordé y redefiní todos esas huellas mnémicas que quedaban en mí, que incluso llegaron a afectarme la semana pasada, por lo que ahora puedo y estoy viviendo en paz con mis propias convicciones y experiencias. Pero lo que hoy evoqué sólo se queda conceptualizado así, como los infinitos buenos recuerdos que me permitieron crecer. Hoy exorcisé parte de mi existencia y ahora me voy al abordaje de mi desarrollo personal y profesional (por cierto, ya no estoy tan cesante, agradecidamente atiendo en forma particular, encontré otra solución laboral), mi relación familiar y amorosa que son increíbles y mi vuelo, porque como dice la frase "¡El cielo es mi límite!". Me hago cargo de todo lo que viene después de esta etapa.

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