He estado y sentido la alienación como cualquier ser humano. Tanto que es cosa de revisar un poco de mi vida hacia atrás o bien, los que me conocen saber un poco de mis peripecias, costumbres y viajes mentales, los cuales son parte de mí. Y es ahí cuando quieres comprender el sentido de lugar. ¿Será aquel lugar en el que estamos y no podemos salir?, ¿Será aquel que aprendemos y repetimos una y otra vez de otras personas que no son un buen modelo vicario?, ¿Será ese lugar del que sólo queremos distanciarnos, para poder llegar a otro que de paso a nuestro renacimiento? Pienso que pueden ser todos esos elementos o uno por sí solo. Extraña sensación cuando estás en dicha experiencia, por las confusiones, los miedos típicos de situaciones pasadas, incertidumbres, tantos aspectos en realidad. Obviamente, cuando todos esos elementos vienen juntos, hay mucha despersonalización y desorientación. Algunos piden ayuda y otros saben sobrellevarlo.No obstante, creo que lo principal para salir de esos llamados "lugares comunes de la vida" es comprender nuestro ritmo. Cada persona tiene su propia forma de llevar la bandera de su vida. Pienso que nadie tiene que decirte como reconquistar esos territorios que no parecen tuyos. Nadie más que tú sabe dónde comienza o termina lo que es parte de tí.
En cuanto a mis "lugares comunes", puedo decir que los he analicé y replantié para convertirlos en lugares extraordinarios que tal vez imaginaba, pero nunca de una forma tan espontánea como creí. Y en ese trayecto, redescubrí lo imperecedero: Las buenas y reales amistades (Nare, Bárbara, Mary, Lidia, entre otros...), paciencia ante las oportunidades y un viaje a la trascendencia que trajo sonrisas recíprocas. Ahí es cuando te das cuenta de que caminas por el territorio que siempre quisiste estar.
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