Hay cosas realmente increíbles que uno no se explica en el momento por qué existen. Esas cosas en el momento no las cuestionas, es un presente cierto que se esfuma en el segundo, pero uno termina creyendo que es una eternidad. Tal vez puede ser que mientras vivimos esas instancias perdemos la noción del tiempo - espacio. O perdemos la conciencia de fugacidad. Somos realmente inocentes y seguimos pervirtiéndonos en que nuestro mundo es demasiado equitativo, rutinario, hosco, aburrido, normativo, lucrativo, pueril. Vivimos criticando nuestro camino sin hacer un balance y sin agradecer al azar por lanzarnos oportunidades de solución todo el tiempo. Y por lo menos yo me siento rústica al pensar eso. Me siento como si fuera una desgenerada activa.
¿Quién soy para maldecir cada uno de mis días, cuando mis proyectos deben cuidarse y están encintas?, ya he subrayado mis sueños y sé lo que quiero, no tendría por qué temer y estar desagradecida. Hace unos días atrás me sentía sola ante el mundo, ¿Sola? Cuando tengo mis recuerdos, tengo mi historia, mi presente, mi futuro, mi persistencia por continuar, una experiencia de trabajo no bien remunerado, pero al menos trabajo y en un tiempo habrán cuantas danzas de satisfacción. Todo depende de mí. Y puedo hacer lo que quiero.
Valoro este día, los días restantes por descubrir y querer, personas con las que me encontraré y se cruzarán como un puñado de enseñanzas y aprendizajes. Valoro lo que he vivido y lo que me resta por vivir o más que restar... se adiciona a mi vida de enjambre.
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