Ayer no descansé como quería, ya que me encontré en ese día típico (lo digo porque me conozco y se como reacciono ante ellos) donde me doy vueltas en lo comúnmente llamado "inmortalidad del cangrejo". Era un poco incómodo, porque mientras más estaba en mis cavilaciones, menos llegaba a ninguna conclusión más que adaptarme a los cambios. Sin embargo, después de haber mirado las estrellas desde mi ventana (si, lo hice porque no podía dormir y estar adherida a un pc no me ayudaba a encontrar respuestas) concluí que estoy en el típico balance de fin de año, donde empiezo a evaluar todo desde lo gratificante o lo que pronto desaprenderé. Mientras encontré esta respuesta, me dí cuenta que nuevamente tengo que volver a empezar o creer que puedo empezar desde cero, pero cambiando ciertos puntos de mi forma de ser... A veces pienso que realmente esto de ser extremadamente sensible me juega en contra en ocasiones, pero se que por otro lado, no tengo por qué sujetarme a una idea estupefaciente que de la inestabilidad viviré por siempre, porque claro, soy humana pero también puedo evolucionar y aunque la inestabilidad sea la hija del equilibrio, tengo que construir la base, no sólo la cornisa.Lo que si tengo claro es que no quiero darle la espalda a la realidad, aunque duela. Pero también tengo claro que esa parte de mi personalidad, aquella nostalgia, aquella duda, aquella sumisión por lo menos para mí se acabarán. Tengo que rescatar esas actitudes radicales que tenía hace un tiempo, esa confrontación sólida pero asertiva que solía utilizar, pero también tengo que rescatar que el silencio muchas veces es sanador. No tengo nada más que hacer en este mundo más que vivir tranquila o eufóricamente. Y de esto ya no me sentiré más culpable.
No hay comentarios :
Publicar un comentario
~ Exhale sus profundidades