17.3.08

Hojas amarillas, nueva vida.


El tiempo nuevamente se intensifica y poco a poco va soltando su clima, ya no es la tibieza de los días de verano, sino que trae los vientos un poco más fríos y las hojas amarillas alcanzan a verse en el camino. Entonces, el camino se hace más largo, pero un poco más conocido y las hojas empiezan a crujir diciéndome que tengo que iniciar una nueva vida.

La razón ha despertado y quizás quiere decir con cierto dolor adiós a un amor no correspondido, la paciencia se ha hecho demasiado consciente en mi espirítu y tiene un límite, el presente se ha hecho reconciliable para mí en esta ocasión, sé que en cierta medida ya sólo quiero colocar play a mi vida y no rebobinar de vez en cuando. Siento que cada vez se está balanceando mi corazón y esto no puede ser, tiene que ser regocijado, mi equilibrio no puede perder su rastro como hace un año y el amor no es una eterna espera. Es lo que entendí, el amor es un concepto intransigente que se cultiva todos los días. Sin embargo, sé que no sé todo de él, quizás por ahí, en el mundo en que vivo haya un ser humano que sepa más que yo. Y en realidad están, ellos son los más cercanos a mí, los que me llevaron hasta este ese lugar del amor donde existían muchas preguntas y donde yo encontraría las respuestas. Pero es hora de que lo sepa entregando mi cariño y mi ayuda a otras personas, incluso para mí misma.

Quiero dejarte en libertad, quiero que puedas vivir según tu decisión, ya que nuestro lazo no existe, no puede ser esporádico, no puede ser una taza de café mensual, no puede reducirse a lo relativo de nuestros días, porque siempre tiene que haber un esfuerzo de nuestra parte y siempre existe, siempre abro un tiempo libre para saber de tí, incluso pensar en tí no tiene tiempo, porque lo hago constantemente. Antes decía que no podía vivir sin tí, pero me he dado cuenta de que tengo que hacer el esfuerzo de hacerlo, pero no te culpo en nada. Por favor, ya no quiero esa atención intermitente de tu parte, porque no quiero sufrir. Nuestra distancia es demasiado evidente. Me doy cuenta de mis palabras, son casi crueles, casi racionales, pero soy una mujer y no consigo nada con dramatizar, me duele demasiado desaparecer para ver si en algo puedo cambiar mi vida y alejarme definitivamente de tí.

Te amo tanto, pero me rompe en mil pedazos cuestionarme tanto por tu ausencia, no puedo alimentarme del almíbar de palabras pasajeras que se escuchan como voces en mi cabeza permanentemente, quiero que tus dolores de estómago desaparezcan, pero con mis pensamientos no puedo hacer nada. Eso no es realidad y no quiero bailar los mismos pasos de la fantasía. Mi felicidad es la tuya, pero para eso sé que ya nada depende de mí, ya no quiero hacer nada, no quiero ser un motor inmóvil, no soy tu dios, no soy tu eterno retorno, sólo quiero ciclar, atravezar mi vida con entusiasmo, con orgullo, ya nada puede depender de mi, de seguir hilvanando nubes en un desierto, de encontrar los trocitos de la relación hermosa que dejamos caer, que tú quisiste terminar fehacientemente.

Me debe esta noche el descanzar y me arroparé con mi propio conjunto de querer despertar mañana con energía, sin pesar, porque sé que esto me duele mucho a esta hora. Quiero sentir, más que pensar que mañana será otro mañana, con una nueva imagen de fondo. Donde pueda amar sin límites como a tí te he amado. Dejemos que la avalancha caiga a su suerte y nos diga a cada uno que hacer con su vida.

Hasta mañana, te dejo vivir. Me dejo vivir.





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