No sé si a alguien más le ocurre, pero hoy en día en que estamos tan inmersos en la tecnología de la información, se estila exponer la vida perfecta y generar una cierta influencia al resto en este modo perfecto. No creo que sea algo malo resolver tener una mejor calidad de vida, es decir, buscar y encontrar métodos y formas que nos hagan sentir bien, solo quiero decir que me abruma y me incomoda esa imperiosa necesidad de proyectar algo así como una vida resuelta, cuando la piedra angular de todo esto, comienza en las comparaciones con otros y otras, originando un culto a la omnipotencia, sin comprender y respetar nuestras limitaciones, para escudriñar íntimamente en ellas, descubrir los motivos de éstas para desarrollar un crecimiento personal y superarlas.
Me quiero, pero me niego a ser un modelo a seguir para el resto, no me interesa ser una líder jamás, porque no quiero dejar de ser aprendiz en el día a día. Amo muchas cosas de la vida, entre ellas la música, pero estoy lejos de decirle a alguien qué escuchar, amo cultivar, pero no siempre cada siembra es productiva, intento llevar una vida sustentable, pero no me voy a llenar la boca diciendo que reciclo hasta el papel higiénico, tiendo a buscar nuevas formas de alimentación saludable, pero estoy lejos de tener un cuerpo perfecto. Mi vida no es extraordinaria, pero me gusta vivir de forma realista y sencilla, aunque en su fondo parezca todo complejo. Mi consigna es no modelar a nadie, sino compartir y aprender de experiencias para trascender de algún modo, sin el ánimo de incidir, aunque pareciera inevitable.
Mmm... Tal vez estoy divagando demasiado.
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