Anoche, me quedé pensando en una situación particular, pero reparé en extraer varias conclusiones de ésta y siento que dentro de todo me quedé tranquila. La situación me remontó a varios años, cuando habían personas significativas me decían que no confiase, que me distanciara cuando se trataba de malas intenciones de las personas que las disfrazan de buena onda y en en fondo, habían en ellos frustraciones detrás. Eso me dio vueltas, aún cuando trato de mantener la tranquilidad en algunas circunstancias.
Sin embargo, en el tiempo y a medida que uno crece, me dí cuenta muy bien de qué se trata todo, pero siento que he afinado el ojo (y el corazón), entonces comprendo inmediatamente situaciones complejas en la interacción diaria, pero creo que todos muy internamente también tenemos esta capacidad de dilucidar, aun cuando lo anulamos por uno u otro motivo personal. En mi caso, en este momento sé perfectamente cuando alguien transmite toxicidad a través de la ironía (el mal sobreutilizado en nuestro siglo), la envidia, la soberbia y el resentimiento. Quizá hay más, pero estos elementos son los que más destaco que son parte de la interacción.
Mediante estas palabras, mi intención no es dar un manifiesto o una pauta de cómo lidiar con personas como las descritas, porque todos tenemos una forma personal de hacer las cosas. Pero si quería entregar mi opinión con respecto a la manera como yo entiendo las cosas.
Al respecto, me es grato saber que puedo identificar a ese tipo de personas y aun cuando suelo alejarme de ellas, yo creo que todos los seres humanos tenemos la tendencia a adaptarnos a los cambios. Vale decir, me parece que en algún minuto "algo" los remecerá y es ahí cuando la fachada de ambivalencia se cae. Es ahí cuando aparece lo realmente interesante que es la autenticidad. Es por eso que en un dueto o colectivo de gente, si todos llegasen a hacer las mismas cosas, por ejemplo, a gustarles a todos la misma música, tener los mismos gustos, en definitiva, gustar de lo mismo, con el tiempo, como las experiencias son distintas, terminan por mirarse las caras como son realmente. Y es en este tema de la autenticidad que conlleva algo importante: la individuación, donde comenzamos realmente a aceptar nuestras sombras (lo más "oscuro" de nosotros mismos, nuestra energía negativa que tiene tendencia a modificarse sólo si nosotros lo decidimos) y nuestra luz interna.
Quizá suena todo muy esotérico lo que comento, pero mi visión de las cosas desde las vivencias que he tenido, han seguido ese curso.
Por dicha razón, a mí no me sorprende que de repente, aparezcan en mi vida personas que solamente en su discurso cubierto de tono sarcástico u ocultando algo, se delaten solas cómo están emocionalmente hablando, porque están reflejando lo más oscuro del ego y eso es algo que el resto de la gente que calza perfectamente con este proceder, legitima y valida. Sin embargo, yo creo más allá en su posibilidad de "ser" y sé que si ellas lo quisiesen, podrían llegar a otras personas de forma genuina, por ejemplo, mostrando un resquemor x o sencillamente decir lo que sienten realizando una previa reflexión. Tampoco vale la pena desde uno mismo incurrir en suspicacias mayores.
Quiero dejar en claro que como persona también he tenido reveses que me han llevado a cometer errores en mi forma de aplicar las cosas, pero en este minuto, siento que todo está en su lugar y eso lo agradezco principalmente a las personas de mi entorno, en especial, mi familia y José que me entrega una visión más aventurera y más fresca de mirar la vida. Con el resto no achico el corazón, al contrario, yo creo en una solución más amorosa que es entender que la vida simplemente fluye.

Una cosa buena de este mundo, es que a pesar de tanta falsedad, todo cae por su propio peso. Y sí, hay más gente tóxica de la que uno desearía ver, entonces ahí uno simplemente prioriza, y si la retribución no es positiva no vale la pena mantener el contacto o limitarlo a lo básico que exige la educación, que es decir "hola" y "chao"
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