Dicen que el tiempo es oro y pienso que es cierto, porque cada día abro los ojos y entro en un nuevo sentido de empuje, de querer levantarme y redescubrirme. Esta vez no ha sido la excepción, me he dado cuenta de lo distraída que he estado conmigo, a tal nivel de querer vincularme a personas (amigos) a través de un hilo que ya ha sido cortado. No sé si quien fue el responsable de ese corte, pero si puedo explicar ese vínculo: Siempre hay recuerdos muy bonitos que te dicen que lo mantengas, recuerdos que te han hecho sin duda crecer en el dolor o en el renacimiento, tantas cosas. Sin embargo, aunque lo he podido explicar, también tengo que decir que producto de otras vivencias, hace un par de años hice un pacto conmigo misma, cuyo concepto era en el fondo no volver hacia atrás, no vivir de memorias, a menos que me signifiquen en el presente algún aprendizaje, moraleja o alegría.
Sé que puedo ser un poco drástica, pero forzar situaciones como dejar en manos de estas personas que yo me acerque, esté llamando o comunicando sin recibir respuesta o sólo estando siempre ahí es cansador. Ya ni siquiera resulta molesto, porque es algo a lo que te acostumbras y en mi caso, como con el paso del tiempo me he puesto "corazón de abuelita" dejas pasar. Pero ese cansancio es directamente proporcional a la espera de un llamado, de una visita a tu casa (porque no vivimos a miles de kilómetros), de un saludo de cumpleaños personal y no mediante Facebook/SMS o que te des cuenta que ni siquiera tienes intenciones de visitarte, porque te das cuenta por otra red social como Twitter que sólo va a ver a su casa a otras amistades por razones que uno sabe que son totalmente superficiales.
Y producto de una conversación muy enriquecedora en el día de ayer, pude comprender lo que pasaba en mi internamente. Quiero recuperar mis espacios y regalarme nuevas conexiones humanas, por lo mismo que he descrito en un principio, la vida es incesante. Quiero regalarme reconocer mi vida y conducirla hacia adelante, regalar ausencia para esas personas y presencia para mi. No puedo estar ahí en todas.
Por otro lado, sé que todo esto tiene una responsabilidad de acciones, me refiero a consecuencias. Y también siento que alejarme de personas que se acercaron a mi con un afán de profundidad y acabaron en lo trivial está bien. He decidido y respondido bien y ésto no lo digo con rencor, sino más bien desde el corazón y mi mente. Desde mi seguridad. No hacen falta, porque vivo con quienes quiero y me aferro a eso. Me aferro a mi soledad, oportunidad que me ha sido útil para encontrarme. Y así como hay gente que se alegra por tus frutos, hay otros que pierden el tiempo equiparando lo que eres con lo que haces. Sí, sé que he elegido una profesión complicada de entender por mucha gente (aunque tenga que ver con ellos, porque es el estudio del alma), con muchos mitos y encasillamientos. Pero no me siento en lo absoluto inválida de lo que soy y lo que puedo hacer, sé que quien me critica de forma negativa (como lo han hecho algunos en estos días) es porque no sabe cómo llegar a mi espíritu. No sabe tampoco hasta dónde llega éste y yo sólo permito a los que quiero que lo sepan. Yo sé cómo ser resiliente, sé como moldear mi dolor a una perfecta escultura de perseverancia y lucha. Yo sé y desde ahí recuperaré mi autocuidado y concentración.
Hay ausencias necesarias para la vida, que duelen en el presente pero florecen en el futuro. En este último tiempo me he dado cuenta que hay gente "pasajera" en la vida, algunos duran más, otros menos y eso depende de lo sólido de la unión, cuando está aferrada a banalidades o intereses menos duran...es así de triste pero es mejor la soledad a relaciones ficticias...
ResponderEliminarLas nubes pasan, los días vuelven...
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