25.11.10

Resignificación vital

Tenía muchas ideas, eso ya lo había expresado, pero creo que me dí el tiempo necesario para ordenarlas, sin descuidar las labores cotidianas que no sólo se extienden en necesidades básicas como comer, dormir, levantarme e ir a trabajar; creo que ya desde hace un año y medio más o menos he descubierto que siempre hay un sentido de voluntad trascendental y otros pequeños que se dan día a día y, de esta manera, desarrollo mis capacidades, actualizo mis pensamientos y modulo emociones, donde algunas puedo internalizar y otras sigo madurando. Creo que la vida es un replantamiento constante y cuando tal argumento no existe y se acaba, es necesario establecer un balance de todo lo acontecido y lo elegido. Y siento que todos tenemos esa capacidad y el conflicto justamente radica en quien prefiere "echarse a morir" y culpabilizar a todo lo externo, empleando su "principio de destrucción". Creo que hay que saber en qué momento distanciarse para conseguir discernimiento acerca del "donde y por qué estás parado aquí".

Esa palabra culpabilidad es tan problemática, es un acto que trasladamos a los seres humanos y a nosotros mismos que realmente nos desajusta de lo real. Y la verdad es que he dejado de utilizarla, se ha vuelto algo injustificado para mí. Por eso, uso más la palabra responsabilidad. Creo que por esa razón cada vez que me puedo sentir desvalida afectivamente, siento el deseo de resurgir.

Y resurjo verdaderamente de entre tanto que se me ha dado en el último tiempo, estoy empoderada al menos en muchas cosas desde el lado personal, aunque sin duda, me falta trabajar en otras. Entonces, me hago responsable de esos aspectos. De lo que si no me hago responsable es del hecho que algunas personas cuestionen tu existencia y cada paso que das a través del alejamiento, de esos gestos de falsa indiferencia y de indirectas. Es muy válido que puedan tener su opinión, pero yo no me hago responsable de éstas, porque en algún momento me sentí muy frustrada ante esto. Y comprendí que en realidad, si le entregas demasiada solidez a esa opinión que sabes que es iatrogénica y negativa, te puedes convertir en un esclavo de esos pensamientos y actitudes ajenas.

Con ello, estoy responsabilizándome en aspectos de mi vida que tal vez ya había tomado esa actitud, así como otras que jamás me había comprometido, tal vez por la etapa en que estaba o por inmadurez racional. Acabo de comprenderlo y estoy tomando acciones al respecto: ser neutral ante algunas actitudes de la gente, distanciarme definitivamente de lo que me crea incomodidad e inestabilidad racional y emotiva. Desarrollar mi autoestima y la seguridad en mi misma a través de mis capacidades y mi salud. Cerrar el baúl de recuerdos para crear concordancias con el hoy. Seguir luchando por mi independencia. Seguir estableciendo comunicaciones reales y profundas (fuera del aspecto virtual), aunque sea con un ambiente reducido de personas. Dejar vivir a los demás experiencias, por mucho que me afecten, puesto que yo no soy responsable de las actitudes de esa persona. Y conocer mucho más allá, personas, enseñanzas, palabras y desafíos.

Se ve bonito, pero no es algo sólo que imagino, sino que ya lo estoy poniendo en práctica. Y de eso no volveré atrás.


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