Entramos al segundo semestre del año y he realizado en mi itinerario pequeños balances de lo que he vivido. Por otro lado, siento que es una necesidad para mí recurrir a mi condición reflexiva, ya es algo que es parte de mí y aunque quisiera, no podría cambiar.Confieso que en pocos segundos de tiempo volteo el rostro hacia atrás, pero con una connotación diferente a años pretéritos; con ojos iluminados camino y observo y éstos se hacen conscientes de mi cinestesia, de que el cuerpo se ha movilizado, al igual que mi mente de constantes ensueños, los cuales se han hecho más tangibles de lo que pensaba. Mis metas tienen ya un esqueleto propio y, aunque aprendan a sacudirse, están manifestándose poco a poco. Por lo que tengo que decir que empiezo a creer en mi historia, como como un cuento o un tollo, sino más bien como algo digno de vivir y seguir viviendo.
Siento que estoy procesando mucha información en toda mi experiencia, especialmente en lo que refiere a mis sueños y expectativas. Pero creo que estoy logrando extraer lo esencial de lo accesorio, lo cual me ha llevado a reirme más de las situaciones bizarras y despreocuparme de lo que penoso que transcurre por el tiempo. Prefiero desligarme, desprenderme, sin perder los afectos. Y en lo último, caben mis seres queridos y amistades reducidas que poseo.
Comienzo a entender que hay espacios cronológicos en cada persona que hay que saber respetar. Y junto con este entendimiento, comienzo a comprender y respetar mi propio espacio, donde cabe mi tiempo y mis decisiones, las cuales me han llevado a analizar en mi estilo personal para establecerlas y siento que, al correr los años, utilizo mi propia autonomía y aunque haya comentarios en desacuerdo de esa parada, me vuelvo autocrítica e inmune frente a los pensamientos iatrogénicos. Es cuático explicarlo, pero supongo que en parte algunos entenderán.
Me siento sedentaria en algunos aspectos y en otros, más nómade, sin embargo, me convence que exista un equilibrio y no que algo pese más que lo otro. Y esa convicción me serena bastante, porque me entrega libertad y confianza en que todo se dispondrá si así lo deseo, pero con la naturalidad que corresponde.
Me siento firme.
Quería también confesar que he tenido una sensación muy extraña entre el sábado y hoy. Es extraño, pero me hace sentir bien. Y es que últimamente tengo mucha fe en lo que me rodea y siento que con el pasar de los días esto crece. Y con esto, quiero decir que extiendo este sentir hasta en mis próximas etapas de la vida. Siento el compromiso y la seguridad de formar mi hogar y admito que en mi pasado jamás lo pensé de manera más clara. Estoy como Mark Renton, aquél protagonista de Trainspotting al final de la película, cuando finalmente elige la vida y sabe concienzudamente lo que trae consigo, con claras diferencias en los tipos de adicción de ambos (yo sólo fuí adicta a la incertidumbre). Y también, quiero decir que no descarto en un futuro próximo dejar de ser capitalina y establecerme en algún pueblo de Valparaíso que la mayoría de los que me conocen saben el lugar y el por qué lo adoro tanto.
Así pues, elijo la vida y caminar aunque me salgan callos en los pies.
No hay comentarios :
Publicar un comentario
~ Exhale sus profundidades