
Estoy en una etapa que, en muchas ocasiones, he mencionado que ha significado un despertar de conciencia, ya que cuando sigues tu propio camino por un tema netamente de edad, tener cerca de 25 años, salir de la Universidad, tener un poco más de tiempo libre, empeñarse en construir y hacer productivo ese presente que al menos supiste hilvanar en tu imaginación cuando apenas contabas con la mayoría de edad (escribo el adverbio "al menos", porque no todos pueden darse la libertad de reconocer qué es lo que quieren de su vida y el no conformarse con sólo lo que los demás les digan) y adherirlo con lo que soñabas en tu infancia, hay una instancia de reflexión de las experiencias que se te van dando en este período, en el que siguiendo al frente de ti puedes darte cuenta de quienes están contigo (a pesar de los momentos de terquedad de uno), quienes te protegen, quieren apoyarte y se sienten bien contigo y, por otro lado, detrás de ti están los que quisieron seguir otro camino, otros que se desfiguran prácticamente hablando de tí a tus espaldas, otros que de improviso, por sus actitudes, dejan de ser tus amigos y así sucesivamente. Pero a estos últimos, sólo hay que dejarlos atrás, no hay que darles demasiada importancia.
Sin embargo, quería escribir acerca de lo que he visto en mucha gente y no sé realmente si es por un tema generacional o qué. Creo que más que nada es por los estereotipos que se encuentran dentro de una tendencia ideológica. Pero me llama la atención, porque estas personas llaman al ser optimista como una forma de ser trivial por la vida, como si fuésemos un montón de conformistas que sólo pertenecemos al mundo. Creo que el hecho de ser optimista está bastante desvirtuado en estos días, porque los que nos consideramos de esa forma siempre queremos alcanzar nuevas metas y no porque desafiamos a los momentos difíciles y por el momento somos pacientes no significa que queramos seguir luchando.
Por otro lado, no necesito discutir a diestra y siniestras con todo el Universo para ser considerada "con actitud". Creo que más bien prefiero ser práctica: cuando siento dolor, prefiero expresarlo desde mí, pero no contra todo ser humano viviente que existe y que en este instante puede que tenga mejores oportunidades que yo. Las oportunidades yo las voy buscando y tomando según como fluya la vida.
Otra de mis "consignas" de vida es el eliminar los términos "debería", "no puedo" y comprender las diferencias entre una emoción y un sentimiento. Y sé que las emociones no se pueden evitar, pero intento controlarlas, siempre que mi fisiología y las reflexiones autocríticas me lo permitan. Y también señores, la depresión tiene que ver con ser infeliz, no lo olviden, porque es un trastorno del estado del ánimo... y el autoconcepto y la autoimagen son vistas como deficientes en las personas, por lo tanto, la autoeficacia baja, las esperanzas no existen... No creo que alguien siendo depresivo se sienta feliz. Así es que Srs. Cobain, Love, Curtis, Elliott Smith y derivados, dejen a estos grandes intérpretes descansar en paz y no intenten ocupar sus puestos ni colarse de su imagen, puesto que ellos tuvieron sus propios motivos para atentar contra sus vidas, a veces no existieron los motivos, sólo fue arte de la vida: cumplieron sus misiones y la homeostasis llegó y les permitió trascender, en otras ocasiones, no... Y si la trascendencia existe en vida, ¿Por qué no llevarla a cabo también? Están los caminos, sólo focalícense y elijan... están en su derecho y libertad.
Sin embargo, quería escribir acerca de lo que he visto en mucha gente y no sé realmente si es por un tema generacional o qué. Creo que más que nada es por los estereotipos que se encuentran dentro de una tendencia ideológica. Pero me llama la atención, porque estas personas llaman al ser optimista como una forma de ser trivial por la vida, como si fuésemos un montón de conformistas que sólo pertenecemos al mundo. Creo que el hecho de ser optimista está bastante desvirtuado en estos días, porque los que nos consideramos de esa forma siempre queremos alcanzar nuevas metas y no porque desafiamos a los momentos difíciles y por el momento somos pacientes no significa que queramos seguir luchando.
Por otro lado, no necesito discutir a diestra y siniestras con todo el Universo para ser considerada "con actitud". Creo que más bien prefiero ser práctica: cuando siento dolor, prefiero expresarlo desde mí, pero no contra todo ser humano viviente que existe y que en este instante puede que tenga mejores oportunidades que yo. Las oportunidades yo las voy buscando y tomando según como fluya la vida.
Otra de mis "consignas" de vida es el eliminar los términos "debería", "no puedo" y comprender las diferencias entre una emoción y un sentimiento. Y sé que las emociones no se pueden evitar, pero intento controlarlas, siempre que mi fisiología y las reflexiones autocríticas me lo permitan. Y también señores, la depresión tiene que ver con ser infeliz, no lo olviden, porque es un trastorno del estado del ánimo... y el autoconcepto y la autoimagen son vistas como deficientes en las personas, por lo tanto, la autoeficacia baja, las esperanzas no existen... No creo que alguien siendo depresivo se sienta feliz. Así es que Srs. Cobain, Love, Curtis, Elliott Smith y derivados, dejen a estos grandes intérpretes descansar en paz y no intenten ocupar sus puestos ni colarse de su imagen, puesto que ellos tuvieron sus propios motivos para atentar contra sus vidas, a veces no existieron los motivos, sólo fue arte de la vida: cumplieron sus misiones y la homeostasis llegó y les permitió trascender, en otras ocasiones, no... Y si la trascendencia existe en vida, ¿Por qué no llevarla a cabo también? Están los caminos, sólo focalícense y elijan... están en su derecho y libertad.
supongo que la pose depresiva en cuanto a lo generacional está de moda ya que lo shuer intereshante de las personas supuestamente aflora en esas actitudes. Pero destoy de acuerdo contigo creo que es una pérdida de tiempo sumirse en la autocontemplación y autolastimerio de que mi vida es tan mala y la gente es tan frivola y yo soy tan profundo que todo me afecta. No creo que eso sea sano. Pero por otra parte, el sistema mismo alimenta esos sentimientos, porque en este modo de vida es muy fácil frustrarse, por el bombardeo de información, los valores traspuestos y todo eso. Es dificil aprender a vivir supongo. jejeje
ResponderEliminarUn abrazo Señorita!
La voy a linkear a mi Blosh para leerle más a menudo
Cariños Yulí!
La infelicidad es gratuita y mucho más fácil. Si te dejas llevar por este mundo caerás en eso.
ResponderEliminarSin embargo los felices, los que vemos la vida de colores, somos los que no nos conformamos con lo que nos entrega el mundo y encontramos algo que va más allá de los ojos.
Los autocomplacientes sufridores son los débiles inútiles que no necesitamos.
Esta vida fue hecha para que seamos felices, y aprender a ser feliz requiere de fuerza espiritual, por lo tanto, no cualquiera.
Ser feliz o infeliz trasciende un estado de ánimo particular, o una actitud snob y asociable a la identidad personal. Existen valoraciones ante la vida -expuestas por nuestra querida amiga de arriba- las cuales estriban en la ingenuidad, en la versión compuesta presurosamente por una objetivización de ésta bajo la idea de que "la vida fue hecha para que seamos felices", puesto que no podemos definir la existencia a través de una previa configuración. ¿Quién habría, entonces, componerla fausta para nosotros depositarnos en ella y ennegrecerla? ¿Un demiurgo? Pues bien, la existencia supone, en primer termino, la valoración en la medida en que el hombre la conciba como tal, le atribuya significado y le exija sentido. La existencia, se quiera o no, “es” sin mi vida, sin tu vida, y sin la vida humana. ¿Te haz preguntado por qué las partículas nos rondan, los procesos biológicos acaecen, los átomos nos configuran? La vida tiene es tanto una transposición particular como una visión de absoluto en el hombre, y es justamente dicha visión la que acarrea consecuencias funestas. El reclamo ante un mundo y una condición absolutamente imperfecta deviene en la percepción de que el hombre -respito, quienes brindan sentido a la vida- lo es también, a ser quien distribuye su errores mediante su inmanencia… Yo soy un pesimista, que, a pesar de todo, no se siente orgulloso de ello, ni menos pretende inyectarle hegemonía a su actitud. Tú, al ser una optimista, eres un testimonio de inteligencia y reflexión. ¿debo creer lo contrario
ResponderEliminarNacemos bajo ataduras, inclinaciones de la razón (hirientes), litigios ensordecedores, violencia declarada, intrumentalización presta a formular nuestro pensamiento, fatiga histórica, soledad, incapacidad de comunicación de nuestro ser, en fin, existimos para atrincherarnos en una endeble verdad, nuestro frágil sentido. ¿Habremos de ser felices así?
ResponderEliminarGracias Julie (escribí correctamente tu nombre, o no?). Saludos mujres
ResponderEliminarMujer*
ResponderEliminarMijita rica !!
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