25.2.10

Perro que ladra, no muerde.

Estoy convencida (y no es una novedad para nadie también) que hay mucha gente que habla por hablar y utilizan la persuación con el sólo interés de manipular las situaciones. Los conozco en detalle: sé como utilizan el sofismo como forma de expresión y actitud frente a los demás. Sé cómo funcionan y cómo viajan en la mente de una persona que aún no ha formado su criterio para distinguir de lo imaginario y lo real. Los conozco y sé por donde pueden "atrapar" y embaucar... Siempre es a través de las emociones, las cuales son la puerta de entrada del "estar vivo". No obstante, hay que ser lo bastante neutral para no darles importancia en demasía. Y hablo de importancia, porque sabes que están ahí y pueden involucrarse por debajo en un mundo que en realidad no les pertenece y en el que ni siquiera deberían establecer un lazo. Simplemente lo creo, porque la vida continúa y lo más sensato sería que ellos hicieran la suya propia. No me parece algo realmente sano que se metan con mi núcleo de personas que más quiero, aún menos con mi familia. Porque, el corte emocional ya lo hice hace mucho tiempo con este tipo de personas y no es que sienta resentimiento, rabia, culpa u otra cosa. Sencillamente, me incomoda este tipo de situaciones tan bizarras que ellos crean.

Creo en que lo bizarro es fácil de sublimar. Por ejemplo, haciendo un bien por una persona como motivándola a hacer lo que nunca se atrevió, a hacerla reir con algo novedoso, pero puro, alguien que sabes que al mirarla te comunica lo feliz que es y que puede lograrlo todo, un ser imperfecto que tiene conciencia de sí y de sus errores, pero por los cuales ha trabajado y sigue haciéndolo, alguien que ha sufrido, pero agradece todo y cada uno de esos pequeños dolores sufridos porque significaron el triunfo del presente y de su distinción con los demás. Y alguien es bizarro sabiamente, porque sabe en qué lugares estar y en cuáles no, porque conoce desde el fondo de sí mismo el ser ocurrente y amar sin límites, sin encadenamientos, ni prejuicios.

Me encanta saber que convivo con personas que realmente me importan, que realmente tengo el contacto emocional necesario para vivir y con el resto, los que describí en el principio, sólo me queda decirles que les vaya realmente bien en su vida, pero no dejaré que intervengan en la mía de alguna forma, que seguiré siendo neutral en todo ámbito (indiferencia para algunos) y por sobretodo, que prefiero las personas de carne y hueso con una mirada sincera que los disfrazados de budistas. Lo mismo va por los manipulados por ellos.

Musicalización para esta entrada catártica:








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