5.1.10

2010



Es un año nuevo y con él siempre hay un montón de anhelos que uno quiere cumplir. También, bajo esta situación de "novedad", por lo general, uno tiende a realizar su propio balance del año que se fue, lo que se hizo y no se alcanzó a hacer, sin embargo, no por eso significa que puedes esforzarte para que definitivamente esos pequeños sueños comiencen a tomar forma en el futuro.

Para empezar, tengo la sensación que para mucha gente el 2009 no fue un muy buen año. No sé bien si fue porque desde el principio estábamos todos con la idea de que el año pasado sería un año de crisis económica, crisis paradigmática, crisis social... y así tantas otras... y este concepto de "crisis", de alguna forma, fue internalizado por todos nosotros como sociedad. En si, la idiosincracia chilena es bastante pesimista, tenemos un deseo de magnificar las experiencias que vivimos y minimizar los esfuerzos que realizamos ante una posible dificultad que nos encontremos. No obstante, ahora pienso y tal vez yo me he vuelto demasiado optimista en los últimos años (desde el 2007 en adelante) y de alguna forma describo todo eso, porque me siento un poco alienada del estilo de vida de la mayoría de la gente que me rodea. Ojo, no tiene que ver con que yo soy más especial que el resto, sino que más bien, estoy mostrando las diferentes perspectivas de cómo uno vive.

Volviendo al tema, mucha gente me dijo "el año 2009 fue un asco", en jerga más coloquial "me fue como el dick este año", etc. Siempre frases similares. Y puede ser que haya sido así, sin embargo, a toda esa gente que manifestó su queja por el año pasado, por mucho que sean seres queridos o no tan queridos, le deseo mucho éxito para este año, que cada uno de los proyectos que establezcan rinda frutos y por supuesto, desear muchas experiencias mejores de crecimiento personal.

Sobre mi balance del 2009, creo que tendría que dividir el año en los dos semestres. El primero lo describo como de concientizarme de lo que quería para la vida que estoy emprendiendo actualmente. En sí fue un semestre con bastantes errores, desilusiones, fracasos y hasta una que otra lágrima y gotas de sudor estuvieron presentes en dichos momentos. Claramente, todos esas experiencias negativas las invertí al lado positivo, porque aprendí de éstas y desde ahí puedo decir que me sumergí en un acto de resurgimiento, de renacimiento, donde comencé a valorarme como persona, a autoexigirme un poco más y trabajando por lo que verdaderamente quería (porque en ese momento estuve sumergida en muchas dudas, las cuales se fueron yendo una vez que cursaba el segundo semestre del 2009). En las desilusiones fuí abriendo el espectro de la intuición y me reconcilié con razones de mi mente que no quería ver. En ese aspecto, como he comentado varias veces, dejé de lado los lazos con personas que realmente no me hacían bien y que burlaban mi autoestima. Eso incluye personas que creí que eran amigos y algunos conocidos. Cuando lo hice, creo que la nube de incertidumbre y de confusión que tenía se fue, exactamente fue como un acto de liberación de tanta toxicidad que me estaba dando vueltas en ese instante. Y desde ahí, empezó el segundo semestre.



Todo mejoró en la segunda parte del 2009. Me dí cuenta de los amigos que tenía, de mis capacidades y que podía hacer por mis falencias, esas molestas falencias que no me dejaban avanzar. Comencé a vencer el miedo a las entrevistas de trabajo... En una que otra no tuve éxito y por poco me destruyen, pero ahora sé que es con lo que te puedes encontrar. Y enfrentando el miedo, el pasado y reconociendo mis errores, tuve nuevas oportunidades. Si bien aún no tengo trabajo, estoy realmente tranquila y no dejándome estar como antes, me siento más móvil y proactiva como lo era en otros tiempos. Quería recuperar esa parte de mi esencia y lo logré. Al final no era como pensaba antes que era una característica que había perdido y robado. Sino que tenía que dependía sólo de mí. Y dentro de esa razón, apareció no sólo la oportunidad, sino lo que siempre había soñado y que superó mis expectativas, algo que no estaba buscando, pero siempre supe que estaría a mi encuentro: la persona que me hace feliz y que digo sin ninguna duda que amo. Es una realidad tan increíble que es imposible no dejar de sonreir un sólo día y sentirme agradecida de estar acompañada de un hombre tan maravilloso como él. Y en general, debo a él gran parte de mi inspiración puesta en grandes y buenos fines del segundo semestre. Es magnífico pensar que me acompaña y estoy con él otro año más. Y por supuesto, quisiera estar hasta que mis manos se arruguen con él. ¿Apresurado? No me importa. ¿Enamorada? Sí, pero ahora el sentimiento es verídico. Y cuando es mutuo, todo se vuelve realmente perfecto.

Ahora solamente hay que luchar por el 2010, por seguir encontrando mi independencia, sobretodo que ahora hay muchas más razones de peso para llevarla a cabo. Y más, cuando la voluntad está realmente energizada. ¡Espero que sea un buen año 2010!

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