
Por estos días, mientras estoy en el proceso de egreso (si Dios quiere) y realizando las últimas correcciones de mi Tesis o Memoria como la han denominado en la Universidad, se me han venido a la mente muchas respuestas a las preguntas que hace un tiempo eran millones, preguntas que incluso me llevaron a cuestionar mi vocación por la Psicología.
Estas respuestas surgieron a partir del continuo de tiempo, de mi práctica clínica, pero más allá de eso surgieron a partir de las experiencias vividas en este período. Si bien no he podido responder cada una de mis experiencias en forma inversa, como lo dijo un profesor en una clase al comienzo de mi profesión, he podido responder a un par de preguntas que siempre me tenían en una encrucijada.
Pienso que la razón de estudiar Psicología deriva principalmente de mi forma de establecer relaciones interpersonales con los otros. Es decir, siempre me he considerado una persona algo tímida, algo "intelectualoide", que no descanza hasta tener la verdad, aunque sea una verdad objetiva. Sin embargo, para mí también es importante, más que establecer relaciones superficiales, relaciones basadas en la profundidad, relaciones intensas, donde puede haber una reciprocidad, donde más que hablar es escuchar y dejar que la persona se escuche a sí misma. Creo que en esta generación, en esta era es casi imposible ver una persona que se dé el espacio de escucharse a sí misma y escuchar a los demás, por la sencilla razón de que no quieren perder y no ven las razones alternativas de un problema. De hecho, por esta misma razón tengo innumerables conocidos, pero amigos de los buenos, muy pocos. Pero puedo decir de estos amigos que jamás me han desilucionado. Sé que estuve algún tiempo cuestionándolo todo, pero más que nada se debía a un período en que no quería ver, no quería despertar y más que todo, prefería autoengañarme. Pero creo que trasladar el problema a otras personas no me servía de nada, sino que tenía que respirar profundo, mirarme, reflexionar y decir "¿En qué estoy mal?, ¿Cuáles son mis recursos?", esas preguntas.
Creo que si bien he optado por estudiar Psicología, lo más difícil ha sido practicarla. En este momento lo hago, por una cuestión no de sanidad mental, sino del alma. Soy un ser humano, si bien escucho todos los días problemas de distintas personas, desde niños hasta adultos, no soy fría ante ello. Me doy cuenta que tengo las herramientas para continuar, después de tanto tiempo que casi me encontraba incapacitada para hacerlo y más que nada por mi sensibilidad. Esta sensibilidad antigua me inmovilizaba y sólo me llevaba a emociones cuadradas, donde no había un escape. Ahora, mi nueva sensibilidad me ha llevado a movilizarme, a ocuparme más que preocuparme. Y sobre todo, me ha llevado a compartir con mi familia y descubrir nuevos aspectos y nuevas personas de las que tenía prejuicios sin base alguna en el pasado.
Creo que lo importante de hacer Psicología es aceptar al otro tal cual es y escucharlo. Hay vivencias similares, otras no lo son tanto y éstas nos sirven para crecer como personas. Y otro punto clave de hacer Psicología (y practicarla más que nada) es tener tolerancia y muuuucha paciencia. Paciencia no sólo por los pequeños progresos de algunas personas, algunas lo hacen rápidamente, sino que también interactuar con quienes saben qué profesión elegiste. Los Psicólogos, o los que estamos en vías de ser Psicólogos nos etiquetan por nuestra profesión, la gente nos entrega un poder tan extraño, donde casi no podemos equivocarnos. Pero la verdad es que no somos unos robots con engranajes. Más bien somos seres humanos al igual que ellos, con capacidad de equivocarnos, digo capacidad porque el error lo considero sólo un ensayo para aprender. El aprendizaje viene después, por lo menos eso se espera. Lo único que espero es que la gente no nos condene por eso, por ser psicólogos. Psicólogos no es ser perfectos ni un placebo humano. Porque si bien hay otras carreras a ninguna la condenan tanto, no dicen "oye eres ingeniero, se te tiene que ocurrir una idea"... No... Los ingenieros también son seres humanos y necesitan su tiempo de creación, para ellos tampoco es nada fácil. Así como también para un pintor, un músico, un médico, un contador, etc. Se necesita mucha paciencia para ejercer una actividad, hay que pensar con el corazón y con la mente también. Es bueno soñar, pero también poner los pies en la tierra. Un pintor necesita que llegue la inspiración, al igual que un músico que tiene que pensar en las notas musicales para una bella canción que realizará bajo su composición. Un médico debe pensar antes y estudiar mucho la enfermedad de un paciente para saber donde maniobrar en el cuerpo, el cuerpo que no es una prisión del alma, sino la expresión del alma. Un contador tiene que pensar bien en las matemáticas, en las soluciones y más que nada en cuánto dinero se obtuvo en el mes. Hasta los barrenderos piensan la estrategia de cómo recoger las hojas del camino de un modo más fácil.
Espero que nadie se descontente con lo que hace. Aunque sé que hay muchas personas que no se sienten conformes porque trabajan día a día en algo que ni siquiera les gusta. Ojalá que jamás pierdan la capacidad de mirarse y pensar qué es lo que quieren, nunca dejar de soñar y proponerse nuevas metas. Pasarán por momentos extraños, donde duden, pero en la duda podemos encontrar la verdad, nunca la muerte. La muerte no es el fin tampoco, porque de otra manera, ¿Por qué seguimos pensando en aquellas personas que se fueron en forma física?, los recuerdos viajan a la velocidad de la luz, pero viajan. No son inmóviles. Lo importante es distinguir el antes y el ahora. Y en mi ahora todo está bien, aunque impaciente por la tesis que aún no termino... ahora tengo que terminarla...
Ojalá que todo salga bien... no dejaré de soñar, pero eso si, con los pies en la tierra. Después volaré.
Estas respuestas surgieron a partir del continuo de tiempo, de mi práctica clínica, pero más allá de eso surgieron a partir de las experiencias vividas en este período. Si bien no he podido responder cada una de mis experiencias en forma inversa, como lo dijo un profesor en una clase al comienzo de mi profesión, he podido responder a un par de preguntas que siempre me tenían en una encrucijada.
Pienso que la razón de estudiar Psicología deriva principalmente de mi forma de establecer relaciones interpersonales con los otros. Es decir, siempre me he considerado una persona algo tímida, algo "intelectualoide", que no descanza hasta tener la verdad, aunque sea una verdad objetiva. Sin embargo, para mí también es importante, más que establecer relaciones superficiales, relaciones basadas en la profundidad, relaciones intensas, donde puede haber una reciprocidad, donde más que hablar es escuchar y dejar que la persona se escuche a sí misma. Creo que en esta generación, en esta era es casi imposible ver una persona que se dé el espacio de escucharse a sí misma y escuchar a los demás, por la sencilla razón de que no quieren perder y no ven las razones alternativas de un problema. De hecho, por esta misma razón tengo innumerables conocidos, pero amigos de los buenos, muy pocos. Pero puedo decir de estos amigos que jamás me han desilucionado. Sé que estuve algún tiempo cuestionándolo todo, pero más que nada se debía a un período en que no quería ver, no quería despertar y más que todo, prefería autoengañarme. Pero creo que trasladar el problema a otras personas no me servía de nada, sino que tenía que respirar profundo, mirarme, reflexionar y decir "¿En qué estoy mal?, ¿Cuáles son mis recursos?", esas preguntas.
Creo que si bien he optado por estudiar Psicología, lo más difícil ha sido practicarla. En este momento lo hago, por una cuestión no de sanidad mental, sino del alma. Soy un ser humano, si bien escucho todos los días problemas de distintas personas, desde niños hasta adultos, no soy fría ante ello. Me doy cuenta que tengo las herramientas para continuar, después de tanto tiempo que casi me encontraba incapacitada para hacerlo y más que nada por mi sensibilidad. Esta sensibilidad antigua me inmovilizaba y sólo me llevaba a emociones cuadradas, donde no había un escape. Ahora, mi nueva sensibilidad me ha llevado a movilizarme, a ocuparme más que preocuparme. Y sobre todo, me ha llevado a compartir con mi familia y descubrir nuevos aspectos y nuevas personas de las que tenía prejuicios sin base alguna en el pasado.
Creo que lo importante de hacer Psicología es aceptar al otro tal cual es y escucharlo. Hay vivencias similares, otras no lo son tanto y éstas nos sirven para crecer como personas. Y otro punto clave de hacer Psicología (y practicarla más que nada) es tener tolerancia y muuuucha paciencia. Paciencia no sólo por los pequeños progresos de algunas personas, algunas lo hacen rápidamente, sino que también interactuar con quienes saben qué profesión elegiste. Los Psicólogos, o los que estamos en vías de ser Psicólogos nos etiquetan por nuestra profesión, la gente nos entrega un poder tan extraño, donde casi no podemos equivocarnos. Pero la verdad es que no somos unos robots con engranajes. Más bien somos seres humanos al igual que ellos, con capacidad de equivocarnos, digo capacidad porque el error lo considero sólo un ensayo para aprender. El aprendizaje viene después, por lo menos eso se espera. Lo único que espero es que la gente no nos condene por eso, por ser psicólogos. Psicólogos no es ser perfectos ni un placebo humano. Porque si bien hay otras carreras a ninguna la condenan tanto, no dicen "oye eres ingeniero, se te tiene que ocurrir una idea"... No... Los ingenieros también son seres humanos y necesitan su tiempo de creación, para ellos tampoco es nada fácil. Así como también para un pintor, un músico, un médico, un contador, etc. Se necesita mucha paciencia para ejercer una actividad, hay que pensar con el corazón y con la mente también. Es bueno soñar, pero también poner los pies en la tierra. Un pintor necesita que llegue la inspiración, al igual que un músico que tiene que pensar en las notas musicales para una bella canción que realizará bajo su composición. Un médico debe pensar antes y estudiar mucho la enfermedad de un paciente para saber donde maniobrar en el cuerpo, el cuerpo que no es una prisión del alma, sino la expresión del alma. Un contador tiene que pensar bien en las matemáticas, en las soluciones y más que nada en cuánto dinero se obtuvo en el mes. Hasta los barrenderos piensan la estrategia de cómo recoger las hojas del camino de un modo más fácil.
Espero que nadie se descontente con lo que hace. Aunque sé que hay muchas personas que no se sienten conformes porque trabajan día a día en algo que ni siquiera les gusta. Ojalá que jamás pierdan la capacidad de mirarse y pensar qué es lo que quieren, nunca dejar de soñar y proponerse nuevas metas. Pasarán por momentos extraños, donde duden, pero en la duda podemos encontrar la verdad, nunca la muerte. La muerte no es el fin tampoco, porque de otra manera, ¿Por qué seguimos pensando en aquellas personas que se fueron en forma física?, los recuerdos viajan a la velocidad de la luz, pero viajan. No son inmóviles. Lo importante es distinguir el antes y el ahora. Y en mi ahora todo está bien, aunque impaciente por la tesis que aún no termino... ahora tengo que terminarla...
Ojalá que todo salga bien... no dejaré de soñar, pero eso si, con los pies en la tierra. Después volaré.
Son razones sublimes las que te impulsaron a seguir la carrera de psicología. Dijo que son nobles, pues no te importa comprometerte emocionalmente a nivel interpersonal, aun sabiendo que podrían llegar a afectarte ciertas cosas.
ResponderEliminarTengo la certeza de que esta labor será muy gratificante para ti.
Que estés muy bien!
Chau!