10.4.08

Hemos crecido.

En muchas ocasiones aparece en mi mente el pasado, con colores, con sonidos, con olores, con palpitaciones, con un sin fin de cosas adscritas, pero aparece sencillamente. Es el típico baúl que termino desempolvando irremediablemente.

Sin embargo, en las últimas semanas, específicamente hace dos días mientras subía unas fotografías de los primeros años de Universidad hasta ahora, me sumergí en imágenes de la nostalgia. No obstante, esta nostalgia no se expresó como hace unos años atrás, cuando me desesperaba tanto por regresar, sino que se impuso como un noble recuerdo, hechos que siempre quise vivir a pesar de todo.

Luego, me remonté a la época de mi adolescencia, un poco más atrás y empecé a relacionar tantas situaciones. Después de todo, creerme el cuento de que era diferente al resto me sirvió. No lo digo con el son de que era "mejor", sino que simplemente, para poner en otros términos lo que sucedía en ese tiempo, era que me llevaba muy mal con mis compañeros de Liceo, la razón... porque ellos buscaban otros propósitos, quien era el más popular, que mujer estaba con más hombres o viceversa, quien hacía de su hipocresía un usufructo. Pero creo en este momento que simplemente no soy la única que lo ha vivido. Creo que en algún momento pertenecí al 70% de la población que sufrió Bulling pasivo, lo llamo pasivo porque en un principio me afectaba, después simplemente me importaba muy poco. Porque sabía donde quería llegar aunque tuviera 16 años. Aunque no tuve una muy buena vida por cierto.

Por otro lado, me incomodaba pensar en que no aprendería nada saliendo del Liceo, por lo tanto, traté de esforzarme lo que más podía en vista de todo el esfuerzo de mis padres, los cuales en términos chilensis "se sacaban prácticamente la cresta trabajando", aunque estuviera becada por notas. Pero Chile se ha vuelto tan agringado y me dí cuenta en ese tiempo, porque por el hecho de que sabías un poco más que el resto te clasificaban de "matea". De verdad, esas clasificaciones me molestan bastante, porque creo que cualquiera, aunque presente un retraso está predispuesto a aprender si quiere. Ahora, por el lado contrario, ya atravesando la Universidad el cuarto año me dí cuenta también de aquellos que sobrevaloraban sus conocimientos y no los compartían con nadie. Y cuando alguien se equivocaba, se reían y lo criticaban como si fuera el más idiota del mundo. Simplemente no entiendo este tipo de personas, porque a ciencia cierta, ellos estuvieron en la misma posición que los que aprenden, no recuerdan que el maestro fue aprendiz en alguna instancia. Y creo que en estos últimos años, de los "porrazos" que tuve, tomé conciencia que para enseñar se necesita aprender del otro también y de que forma se puede adquirir este conocimiento... nada más que ayudando, como lo que he cultivado lo que me entrega la profesión.

Desviándome al punto central de todo esto, recordar que tenía miedo en un principio y haber pasado por todas las supuestas etapas como corresponde, tener miedo al entrar la Universidad, conocer nuevas personas, nuevas experiencias que fueron gratificantes, experiencias risibles como ser una inconsciente empedernida y tomar conciencia de ello, que esto me haya generado egodistonía me hace sentir muy bien. No tanto por mí, sino por la satisfacción de ayudar a las personas con lo que uno ha vivido y experimentado. Ciertamente no todo fue tan bueno, pero como se sabe, lo malo es soplado por el viento y no vuelve más y lo hermoso, que como un cantante dijo, nos cuesta la vida, lo recordamos para siempre.

Por eso doy gracias por lo que he vivido, doy gracias por ver a mis sobrinos todos los días y ver que ya no son los mismos bebés de antes, que tengan confianza en mí, doy gracias a mis amigas por crecer conmigo, a pesar de las dificultades y lamento que algunas no hayan podido seguir en la Universidad, pero sé que tienen otro destino mejor o que pueden retomar cualquier día. No pierdan las esperanzas. Doy gracias por haber encontrado el amor y retomar mi propio camino más tarde. Doy gracias por los nuevos amigos que tengo. Doy gracias. Hemos crecido. Seguiremos creciendo.





1 comentario :

  1. Me dio gusto leer tu escrito. Todos tienen la idea fija que el colegio fue la mejor época, que los amigos, que las tallas, etc. y una que no pasó buenos momentos en la adolescencia??? Creía que yo era la atravesada, la rara, la que no tenía las mismas experiencas que el resto del mundo.
    Justamente hoy estaba pensando en eso, acostada en la cama a mediodía, negándome a levantar; porque pensaba en toda esa gente egoísta y mala que anda afuera, por todos lados....
    En realidad es una especie de alivio saber que no fui la única que se sintió rechazada por el mundo; y aunque no lo creas, me hace sentir "acompañada", que ya no soy la rara o el bicho raro que salió de nose dónde.

    Besitos Julie, a veces echar una miradita atrás ayuda a tomar empuje y ver de mejor manera el presente.

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