
Sólo había que dejar que las cosas sucedieran como un fluido y poder filtrar aquellos hechos que podían ser discriminados de buenos y malos. Por supuesto, los hechos malos, sin importancia ya empiezan a irse de mi mente, pero sé que no fueron malos al 100%. Obviamente todos ellos sirvieron para tomar conciencia de que si puedo surgir y no quedarme enfrascada permanentemente en esos pensamientos obsesivos y limitarme. También sirvió para no encerrarme en mi dormitorio y llorar por aquellas cosas de las que inevitablemente no son de mi gusto.
La historia es así, no es un eterno retorno como lo entendía hace algunos años, sino es un cúmulo de experiencias, es un espiral encubierto del que en cualquier momento puede volverse manifiesto. Así lo entendí estos tres días, y si me pongo a pensar un poco mejor, no ocurrió hace tres días sino más bien hace dos semanas. He conocido a personas divertidas, he observado a la gente y no con cierta suspicacia. Sin embargo, tengo claro también que no puedo confiar en todo el mundo, sólo en las personas que saben lo que quieren sin temor, ni humillación, ni malicia. Al que puede ser él mismo sin temor a que lo llamen loco. Confío en aquellos que se ríen de si mismos y no viven la vida sólo lamentándose de lo que no les ha entregado, sin pensar que la vida si es un fluído y si la vida se ha ensañado con ellos es sólo por esa naturaleza lánguida.
Yo sé que esa naturaleza, esa forma de vivir es inevitable en los seres humanos, todos pasamos por el dolor y a veces creemos que el dolor ajeno no es asimilable al nuestro, pero seguir pensando así es muy egoísta. Y cuando se trata de personas así, de aquellas que sólo se centran en sí mismos, en proteger con escudos un yo que es falso, de proteger con máscaras su propio ego y cuando creen que todo el mundo los hiere por ser así y no se miran a sí mismos, tiendo a alejarme. De verdad que antes pensaba que tenía que ayudarlos de alguna forma, porque siempre he tomado ese rol como de protección, aún no se porque. Pero desde que lo he pensado todo de mejor manera, me doy cuenta de que tratar de hacerlo cansa. Y prefiero no perder mi tiempo y ser feliz con aquellos que si ven su vida de una forma más distinta, que han sufrido más quizás, que son rebeldes (todos lo somos alguna vez en nuestra vida), que son más imperfectos y se reconocen así y se acabó. Los que hacen reir y que se rien de lo que surje en un momento lúdico.
Ahora lo pienso así, aunque siempre he pensado que la gente me mira de una forma más racional que emocional, pero cuando me conocen se dan cuenta que no es tan así. Me siento feliz de que lo reconozcan y ya he dicho un millón de veces que tengo más defectos que virtudes y que mi debilidad principal, que a veces es una ventaja al mismo tiempo es mi sensibilidad. Y este tipo de sensibilidad me hace imperfecta quizás, pero bueno, hasta el momento me siento tranquila con ella.
Me siento tan tranquila que estoy empezando a creer mucho más en el presente y creo que para hacerlo sólo necesitaba tener un poco de paciencia y disfrutar de los días, tal cual como los disfruté en este verano. Hermosa es Isla Negra, me pude subir a esas rocas y admirar el mar como yo quería. Y luego pude ir al Canelillo, cuando pasé por el bosque dije: esto es vida, esto es aire, esto es rock. Y entonces me dí cuenta que pertenecía ahí de alguna forma. Y tomé conciencia que puedo hacer lo que quiero por muy grande que sea.
Ya no lo quiero pensar, lo voy a hacer. Voy a vivir en el Canelillo sola. Disfruto de mi soledad. Aunque sé que estoy enamorada de la misma persona de siempre. Pero eso no necesariamente significa morir, al contrario, es vida directa a las venas!
pd: la imagen no tiene nada que ver, pero filo. Lo inconexo tiene muchas más conexiones diluidas.
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